“Desarrollamos nuestra actividad con la máxima profesionalidad, respeto y eficacia”

— Centro Médico Ssysna

ALERGOLOGÍA INFANTIL Y ADOLESCENCIA (Hasta 18 años)

El área Alergología de Centro Médico Ssysna está dirigida por el Dr. Álvaro Moreno Ancillo

Médico especialista en Alergología del Hospital Ntra. Sra. del Prado de Talavera de la Reina.

Sus proyectos de trabajo alergológico más relevantes son la alergia alimentaria y los procedimientos de desensibilización e inducción de tolerancia a alimentos en niños, el asma grave y las patologías inducidas por el parásito Anisakis simplex, campos en los que sus innovaciones son referentes para toda la especialidad de Alergología.

Ademas de médico especialista en Alergología, el Dr. Álvaro Moreno Ancillo es escritor.

Más info sobre Álvaro en:
http://alvaromorenoancillo.blogspot.com.es/

http://investigacionalergiayasmatalavera.blogspot.com.es/

En el campo de la Alergología y el Asma ha colaborado en la redacción de varios libros; ha publicado varias decenas de trabajos científicos en las principales revistas nacionales e internacionales; y ha participado como ponente en numerosos cursos y congresos.

En el campo personal ha escrito poesía, canciones, relatos cortos, obras de teatro de ambientación histórica y varias novelas.

Puedes adquirir su novela infantil LAS INCREIBLES HISTORIAS DE GILITA GIL

  • Alergia Alimentaria

    La alergia alimentaria es un problema importante y frecuente en la infancia, que en Europa tiene como principales causantes a las proteínas de la leche de vaca y las proteínas del huevo. La alergia alimentaria mediada por IgE conlleva un alto riesgo de anafilaxia. Se trata de una reacción inmunológica inducida como respuesta a la ingestión de un alimento. Un mismo alérgeno alimentario no produce siempre la misma sintomatología; la gravedad puede variar y, aunque las reacciones sufridas con anterioridad hubieran sido leves, se podrían producir reacciones más graves en nuevas ingestas. La cantidad de alimento que provoca una reacción también varía en cada paciente, desde trazas hasta cantidades bastante elevadas.

    Es necesario un apropiado diagnóstico alergológico para:

    • Predecir la posibilidad de reacciones con otros alimentos naturales o manufacturados relacionados proteicamente con el inicial (reacciones cruzadas).
    • Prevenir la gravedad de futuras reacciones.
    • Hacer un pronóstico sobre la posibilidad de remisión
    • Instaurar el tratamiento dietético adecuado.
    • Determinar la posibilidad de una reacción aguda grave que puede requerir unas recomendaciones terapéuticas muy precisas.

    También hay que señalar que con frecuencia la alergia alimentaria constituye el primer paso de la llamada Marcha Alérgica, de manera que es frecuente que pacientes que comienzan con alergia alimentaria terminen desarrollando otras enfermedades alérgicas (Dermatitis Atópica, Asma, Rinitis).

    Síntomas:

    Síndrome de Alergia Oral (SAO): picor de boca, lengua y garganta, que coincide con la ingestión de alimentos, sobre todo frutas y hortalizas frescas, marisco, etc.

    Síntomas digestivos: Vómitos, diarrea, dolor abdominal, etc., de aparición e intensidad variable.

    Síntomas cutáneos (Urticaria / Angioedema) Lesiones eritematosas, urticaria y habones en zona de contacto (bien sea por contacto directo con el alimento o indirecto (por contacto con personas que los hayan consumido) con afectación de párpados, manos; o afectación generalizada tras la ingestión del alérgeno alimentario.

    Dermatitis atópica (DA) puede ser exacerbada por alimentos como en el caso de las proteínas de la leche de vaca, o de huevo. En estos casos el papel de los alimentos es difícil de evaluar.

    Dermatitis por contacto con alimentos. Se producen habitualmente en el entorno laboral en manipuladores de alimentos.

    Síntomas respiratorios: También se han descrito en relación con la alergia alimentaria casos reacciones asmáticas o rinoconjuntivales (estornudos, picor nasal y ocular, lagrimeo y congestión nasal) que se pueden producir de forma aislada o en el contexto de reacciones generalizadas como la anafilaxia.

    Anafilaxia: Es la reacción más grave, con síntomas cutáneos asociados a otros respiratorios, digestivos o incluso con alteraciones circulatorias o generalizadas. Requiere una intervención inmediata.

    Diagnóstico

    En la 1ª etapa se trata de identificar y relacionar la clínica del paciente con los alimentos en base a la historia clínica.

    En la 2ª etapa se trata de detectar la sensibilización alérgica frente a alimentos mediante:

    Pruebas cutáneas con un extracto del alimento sospechoso o directamente mediante técnica prick-prick (que consiste en picar el alimento con la lanceta y seguidamente realizar la prueba en la piel).

    Determinación en sangre de anticuerpos IgE específicos frente al alimento.

    En una 3ª etapa, puede considerarse necesaria la realización de una prueba de provocación controlada para establecer un diagnóstico definitivo o para comprobar que la toma de un alimento no desencadena problemas.

  • Enfermedades gastrointestinales por hipersensibilidad o intolerancias alimentarias

    En la actualidad hemos detectado un incremento progresivo de enfermedades digestivas aparentemente relacionadas a los alimentos, con una probable patogenia inmunológica.

    Entre ellas, las enfermedades eosinofílicas gastrointestinales son un grupo heterogéneo de enfermedades inflamatorias primarias que presentan como característica histológica común una densa infiltración por leucocitos eosinófilos afectando distintas capas y tramos del tubo digestivo, en ausencia de causas conocidas de eosinofilia, como infestaciones parasitarias, reacciones a medicamentos o neoplasias. En los últimos años, la descripción y el diagnóstico de un número creciente de casos de esofagitis eosinofílica (EE) (que representa la forma más frecuente de gastroenteropatía eosinofílica), ha renovado el interés por un grupo de patologías conocidas desde antiguo cuya prevalencia podría estar en aumento. Las enfermedades eosinofílicas gastrointestinales han sido tradicionalmente clasificadas según la topografía de la afectación en el tubo digestivo. La esofagitis eosinofílica (EE) se caracteriza por afectar de manera exclusiva al esófago; se manifiesta por síntomas como disfagia, impactaciones de alimento, pirosis y rechazo al alimento. La gastroenteritis eosinofílica (GE) implica la infiltración por eosinófilos del estómago y el intestino delgado (en especial el duodeno), pudiendo participar también el esófago o el colon en ciertos casos. Las manifestaciones clínicas de la gastroenteritis eosinofílica (GE) dependen de la extensión, localización y profundidad del infiltrado inflamatorio, distinguiéndose 3 formas clínicas principales: 1) Forma mucosa: la más común. Afecta a la mucosa y submucosa y cursa con dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso y malabsorción. 2) Forma muscular: la inflamación alcanza hasta las capas musculares dando lugar a engrosamiento de la pared del intestino, típicamente manifestado por síntomas obstructivos. El estómago y el duodeno son los lugares afectados con mayor frecuencia. 3) Forma serosa: la más infrecuente. El infiltrado inflamatorio eosinofílico transmural determina la aparición de ascitis rica en eosinófilos.

    Por otra parte, las colitis eosinofílicas (CE) son enfermedades pediátricas inducidas por proteínas de la dieta. Incluyen 2 cuadros típicos: 1) Proctocolitis eosinofílica alérgica: consiste en una reacción inflamatoria localizada en colon y recto de origen inmunitario tras la ingestión de proteínas extrañas, generalmente leche de vaca. Más de la mitad de los casos se presentan en niños con lactancia materna, siendo el alérgeno en este caso las proteínas de leche de vaca consumidas por la madre (especialmente β-lactoglobulina) que se excreta con la leche materna. El niño presenta entonces deposiciones diarreicas mucosanguinolentas, que pueden ser progresivas hasta la retirada del agente causal, sin que este hecho altere el estado general del lactante ni reduzca su ganancia de peso. 2) Enterocolitis inducida por proteínas alimentarias: se inicia en el primer semestre de vida, y se caracteriza por diarrea y vómitos que aparecen pocas horas después de ingerir algún alimento específico. Afecta tanto al intestino delgado como al grueso y muestra una mayor gravedad, pudiendo ocasionar deshidratación, letargia y shock, con desnutrición y detención del crecimiento. La leche de vaca es también el alimento más frecuentemente implicado (suele aparecer cuando ésta sustituye a la lactancia materna), pero se han implicado también proteínas de soja, huevos, legumbres y cereales.

    Estas patologías merecen un estudio alérgico completo y el diagnóstico diferencial con intolerancias a azúcares como lactosa o fructosa o con otras enfermedades de base inmunológica como la celiaquía o las enfermedades inflamatorias intestinales tipo colitis ulcerosa. En los niños tanto la adecuada formulación de la dieta como la introducción progresiva controlada de los alimentos sospechosos bajo control alergológico en los casos de proctocolitis/enterocolitis es muy necesaria.

  • Procedimientos de inducción de tolerancia alimentaria y desensibilización a alimentos

    El mayor órgano inmunológico del cuerpo es el intestino, un órgano que trabaja constantemente para proteger a nuestro cuerpo de patógenos y proteínas extrañas. La tolerancia oral es un proceso inmunológico activo mediante el cual el intestino no reacciona contra los alimentos, mientras que la alergia alimentaria resulta de un fallo en este proceso. No se conocen del todo los mecanismos involucrados en el desarrollo de la tolerancia inmunológica oral, pero parecen depender fundamentalmente de la edad y la cantidad en la que se consume el alimento.

    Recientemente se han empezado a desarrollar algunos protocolos inducción de tolerancia, desensibilización o también llamados de inmunoterapia oral (ITO). El objetivo principal de la ITO es aumentar la cantidad de alimento que el niño puede tolerar sin tener una reacción, es decir, prevenir la anafilaxia, lo que normalmente se consigue mediante el consumo de pequeñas cantidades del alérgeno. Otro de los objetivos de esta modalidad terapéutica es alcanzar un estado de desensibilización que permita al niño tener una vida social «normal» y un estado nutricional adecuado. Por último, el objetivo de alcanzar la tolerancia permanente es del máximo interés. Llegados a este punto, es imprescindible distinguir entre los términos «desensibilización» y «tolerancia». Un niño está desensibilizado a un alimento concreto cuando puede ingerir cantidades previamente pautadas de dicho alimento, a diario y de forma sostenida, sin que le provoque reacción. Por otra parte, se dice que un niño ha desarrollado tolerancia a un alimento específico cuando tras haberse interrumpido la ingesta diaria del alimento puede seguir consumiéndolo cuando lo desee, sin que ello le produzca reacción.

    El tratamiento comienza con una fase de escalada en la que el paciente recibe pequeñas cantidades del alimento. Se debe contar con los fármacos necesarios para tratar las posibles reacciones adversas. El paciente debe tomar cada día exactamente la cantidad pautada del alimento en su domicilio. Las dosis van incrementándose poco a poco (normalmente cada semana) en el Centro de Referencia hasta alcanzar la cantidad en la que normalmente se ingiere el alimento (fase de mantenimiento). El alimento ha de ingerirse diariamente en el domicilio, pudiéndose consumir cantidades adicionales de la misma proteína, aunque no al mismo tiempo que la dosis. La dosis nunca debe ingerirse con el estómago vacío. Se recomienda a los pacientes evitar hacer ejercicio en las 3h siguientes a la ingesta. Si se produjera una enfermedad en el curso del tratamiento no se aumentará la dosis, repitiéndose la dosis anterior. La ITO es un proceso prolongado, durante el cual, el compromiso y cumplimiento del niño y de su familia son cruciales.

    Hemos desarrollado protocolos de ITO en las alergias al huevo y a la leche con importantes tasas de éxito en la desensibilización; y recientemente se ha comenzado también a considerar la ITO en la alergia al cacahuete y cereales con resultados alentadores.

  • Asma bronquial: Diagnóstico funcional y causal

    El asma es una enfermedad heterogénea, generalmente caracterizada por la inflamación crónica de las vías respiratorias. Se define por la presencia de síntomas respiratorios como sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos, que varían en el tiempo y en intensidad, junto con la limitación del flujo aéreo espiratorio variable. Es muy necesario realizar una exploración funcional respiratoria con una espirometría forzada y un test de broncodilatación que demuestre la obstrucción reversible del bronquio.

    El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia y adolescencia en muchas partes del mundo, incluida España, que afecta al 10% de los menores de 14 años en nuestro medio. Es importante recordar que el 50% de los niños de menos de tres años ha tenido sibilancias, y que  el asma del adulto comienza en los primeros cinco años de vida en el 80% de los casos. En los países desarrollados supone un problema de salud pública de gran magnitud porque disminuye la calidad de vida de los niños y sus familiares (absentismo escolar y laboral) y produce elevados costes sociales y sanitarios.

    Con respecto a los factores etiológicos que facilitan el asma, en los lactantes y primera infancia los procesos bronquiales similares al asma están en relación con los virus respiratorios y se ven facilitados por una base genética atópica.  A partir de la edad escolar y en la adolescencia y la juventud, el factor alérgico -con la sensibilización a alérgenos ambientales como los pólenes, los ácaros, las esporas de los hongos o los epitelios de los animales- es relevante en más del 80% de los niños asmáticos. Por ello, en todo paciente con asma es imprescindible realizar un estudio alérgico con pruebas cutáneas frente a los aeroalérgenos habituales de nuestra zona, con el consiguiente estudio in vitro, para detectar IgE específica en el suero del paciente.

  • Alergia respiratoria

    El número de pacientes que sufren rinoconjuntivitis alérgica, asma alérgica o ambas no ha dejado de incrementarse en los últimos años en los países desarrollados. Parece que el aumento incesante de estas patologías fuera un tributo que hubiéramos de pagar por el progreso, ya que su presencia es mucho menor en los países del Tercer Mundo. El asma alérgica es una enfermedad que afecta a ambos sexos y a todas las edades, pero es especialmente habitual en la infancia. Para el tratamiento de la enfermedad resulta fundamental el estudio del entorno del paciente y su comportamiento en situaciones tan especiales como el embarazo, la obesidad y la práctica deportiva. Asimismo, en la actualidad merece especial atención el asma profesional u ocupacional, esto es, aquella que se manifiesta en el puesto de trabajo por sustancias presentes únicamente en el entorno laboral.

    Los aeroalérgenos más comunes se encuentran en los granos de pólenes de árboles, hierbas y plantas, en el polvo de casa, en los hongos de la humedad y en los animales domésticos. Las partículas de estos aeroalérgenos son de pequeño tamaño por lo que se encuentran en el aire y llegan a la mucosa nasal por el aire inspirado. Una parte muy importante de nuestras defensas son los anticuerpos que se unen a estos agentes nocivos y los destruyen protegiéndonos. Sin embargo, las personas alérgicas producen un tipo especial de anticuerpos, de la clase IgE, en exceso. Cuando las IgE y el alérgeno se unen, se desencadena una reacción alérgica. Si esto ocurre en la mucosa nasal, se producen los síntomas de rinitis, que es la enfermedad alérgica más frecuente, con obstrucción nasal, secreción acuosa, estornudo, y prurito en fosas nasales que puede extenderse a garganta y paladar, ojos y oídos. En los ojos también puede existir conjuntivitis, con enrojecimiento, hinchazón y lagrimeo debido a la inflamación de la mucosa ocular.

    Por ello, en todo paciente con rinitis, conjuntivitis y/o asma es imprescindible realizar un estudio alérgico con pruebas cutáneas frente a los aeroalérgenos habituales de nuestra zona, con el consiguiente estudio in vitro, para detectar IgE específica en el suero del paciente

  • Inmunoterapia

    La inmunoterapia o vacunación con alérgenos es el único tratamiento etiológico de procesos de causa alérgica como la rinitis, el asma y la alergia a venenos de himenópteros. Su eficacia ha quedado plenamente demostrada en múltiples estudios doble ciego y meta-análisis. La inmunoterapia debe utilizarse exclusivamente en enfermedades en las que se demuestre que un mecanismo alérgico mediado por la IgE es básico en su patogenia. La vacunación consiste en la administración de dosis progresivamente crecientes de un extracto alergénico frente al que el paciente está sensibilizado, con el fin de mejorar los síntomas asociados a la exposición posterior a ese alérgeno. La vía clásica de administración es la subcutánea, pero cada vez se utiliza con más frecuencia la vía sublingual porque es una alternativa segura y eficaz.

    Durante la fase de inicio de la vacunación antialérgica, el paciente recibe dosis crecientes hasta alcanzar la dosis eficaz. Durante la fase de mantenimiento se repite la dosis eficaz a intervalos regulares.

    Nos encargaremos de la administración de la inmunoterapia en un espacio adecuado con personal formado bajo un control especializado para la mayor eficacia del procedimiento.

  • Alergia cutánea. Urticaria y angioedema

    La urticaria puede tener muchas formas clínicas. La más común es la que se denomina urticaria aguda, que consiste en la aparición repentina de habones –ronchas- generalizados, y que desaparecen en menos de seis semanas. Existen algunos tipos desencadenados por estímulos físicos. La urticaria crónica consiste en la aparición diaria o casi diaria de habones generalizados, sin causa externa, de la que se desconoce el desencadenante, pero existen tratamientos que la pueden aliviar. La causa y el mecanismo íntimo de la urticaria crónica se desconocen, pero parecen residir en el propio organismo. Se cree que no está desencadenada por ningún factor externo. En un 50% de pacientes se ha podido demostrar que se trata de un mecanismo autoinmune, esto es, que diferentes moléculas del propio organismo activan las células de la piel, que hacen que liberen histamina y se produzca la urticaria. La urticaria crónica no suele ser reflejo de ninguna patología subyacente; precisamente se caracteriza porque todas las pruebas a que se somete el paciente son siempre normales. En rarísimas excepciones existe una enfermedad concomitante. Hay factores que pueden empeorarla: situaciones de ansiedad, la toma de aspirina, alimentos que liberan histamina per se, como aquellos ricos en especias, picantes, chocolate, fresas, etc., pero ellos no son los causantes de la urticaria (basta la simple observación de que sigue persistiendo a pesar de evitar estas sustancias). En la urticaria crónica, no existe tratamiento causal; se emplean tratamientos sintomáticos (que mejoran los síntomas), pero que, de momento, no eliminan o cortan el mecanismo íntimo que lo produce. Precisamente por este motivo, al dejar el tratamiento reaparecen las ronchas. Esto no quiere decir que haya fracasado el tratamiento. Este tratamiento es precisamente eficaz cuando se sigue de una forma constante, a pesar de no tener habones. No hay que dejar de tomarlo cuando vemos que desaparecen las lesiones, pues vuelven a rebrotar y cada vez es más difícil controlarlas. Lo positivo de esta enfermedad —que desespera a médico y paciente—, es que en la gran mayoría de los casos, tras varios años, la urticaria crónica desaparece por sí sola sin dejar ningún tipo de secuela.

    El angioedema consiste en la hinchazón de partes laxas de la piel. Puede aparecer asociado a urticaria si ésta es muy intensa. También existe el angioedema sin urticaria, que puede ser inducido por fármacos (una clase de antihipertensivos y los antiinflamatorios no esteroideos son los más frecuentemente implicados) y que puede aparecer como consecuencia de una enfermedad de base. El angioedema hereditario es una enfermedad congénita que cursa con episodios graves de hinchazón de garganta, lengua, glotis, produciendo cuadros de dificultad respiratoria e incapacidad para tragar que si no se tratan pueden provocar la muerte por asfixia. Es importante llegar al diagnóstico correcto para aplicar el tratamiento adecuado.

    En todo caso, la urticaria y el angioedema merecen de una cuidada historia clínica, de un estudio alérgico y de un estudio in vitro para descartar enfermedades no alérgicas asociadas a la urticaria y el angioedema. En casos especiales, es preciso realizar una biopsia cutánea para completar el estudio

Especialistas

  • Dr. Álvaro Moreno Ancillo

    Dr. Álvaro Moreno Ancillo

     Alergólogo

    Especialista en Alergología